Escuchando atentamente lo que mis compañeros decían, pienso que definitivmente no podemos satanizar la tecnología. Estamos en un proceso de transición de la era digital y esa es nuestra realidad. La cuestión no es tanto si usarla o no usarla sino tomar una posición critica de cómo aprovecharla de la mejor manera. A veces nos quedamos pensando en ese mundo ideal, donde la educación debe ser perfecta: incluyente, de calidad, para toda la vida, yo me pregunto ¿no podríamos cambiar todas esas crudas realidades si hacemos algo al respecto desde nuestras propias aulas de clase?
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